Serenidad


A tí, que no preguntas,
quiero contarte,
porque tú
no necesitas juzgarme.

2 comentarios:

Perraburu dijo...

El mar fue mi compañero de confesiones a los quince años. Y en efecto, ni pregunta ni juzga... por eso le contaba yo

tj dijo...

Y con el tiempo se van encontrando en el camino a Personas que ni preguntan ni juzgan, porque saben que no hay nada que preguntar ni que juzgar
...sólo escuchar, estar y abrazar. Como el mar.
Gracias.